“No hay mayor deseo en la vida de un hombre que sentirse realizado, capacitado de conseguir todo lo que valientemente se proponga, porque sólo así será promotor aventajado de traer a esta tierra lo que en los mundos de Morfeo suceda.”
Hace un año, muchos eran los que mirábamos desde la orilla el azul del mar, e imaginábamos sobre sus aguas a qué fantásticos lugares podríamos llegar. En el horizonte se dibujaban siluetas y al morir las olas llegaban susurros de los navegantes de antaño que desvelaban el secreto, su desafío con sirenas y las rocosas llanuras que entre la bruma se esconden. Entonces fue cuando decidimos dejar de contar historias olvidadas, de repetir cuentos y crear los nuestros propios; de ser dueños de nuestras letras, y empezamos manos a la obra.
Los principios fueron duros, aunque la idea que se tenía era clara: hacer el relevo a aquellos suspiros que rezaban los mitos de barcas varadas. Y con el tiempo se hizo una pequeña barcaza que sobrevivió, con el esfuerzo de los primeros colaboradores, guiados por la inspiración, a adentrarnos de lleno a las entrañas de lo infinito para allí descubrir cada cual la figura de la evasión.
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Los cofundadores de Rincones de Amago partieron con nuevas alas, hacia otros puertos, y de éste, junto con otros nuevos renacimos sin dejar de padecer nuestra actividad de publicaciones, cual ave Fénix, con fuerza y entusiasmo, pues toda oportunidad es un regalo que hay que saber aprovechar. Y porque estamos agradecidos con nuestros maestros, dedicamos un pequeño tributo mensual, porque estamos a la vanguardia, en contacto con la calle publicamos noticias de actualidad.
Ni que decir tiene que la barcaza que un día se hizo de improvisto, con jóvenes que gozaban de ilusión por escribir y ser leídos, ahora es un barco grande, y para pecar de modestia, un sincero velero, que se desliza con cada atardecer por el camino que el sol nos deja, hacia lo sempiterno.
Pasamos de gozar de desconocidos a ser unos celebérrimos noveles por todo el mundo. De ser escritores locales, a internacionales. Gracias a todo eso nos habéis invitado a renovar nuestras metas ya cumplidas, para que nuestros propósitos nunca tengan fin y siempre vayamos por el camino. Es un orgullo haber iniciado esta idea y ser fundador de un enclave que ha recogido y sabido tratar con grandes colaboradores que se han esforzado en mejorar y predicar el consejo. Lo bueno se hace de rogar, y si es breve, dos veces bueno.
Hoy nos toca soplar las velas, una única y radiante vela que brilla como el faro que nos guía en este rumbo sin camino. Un año de vida, nuestro primer aniversario.
Sire
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