Una de las manifestaciones artísticas y culturales que caen en desuso es el cante, la hija de la tonadilla y el cuplé, la copla española. La que tiene infancia en la república y una adolescencia represiva con un régimen de censura que la alimentó condenándola con el tiempo a ser olvidada y mal querida por el recuerdo que traía de la dictadura. Era la crítica y la denuncia hechas folclore. La copla, más republicana que franquista era tarareada y cantada en la guerra, por una orilla Concha Piquer con la adaptada Ojos Verdes, y por la otra Miguel de Molina con la Bien Pagá.
Sin lugar a dudas, era la canción protesta española. Este género musical era un termómetro del estado de ánimo de la sociedad por los temas que generalmente trata y cómo los hace.
Los tres artífices de miles de estas composiciones son Quintero, León y Quiroga, que hacían para cantantes de la época con temas de rabiosa actualidad. En esta copla “A ciegas” aquí presente, se ve cómo el maltrato no es nada moderno, sino que viene de antaño. Una lacra de la que el mundo no se deshace sino a golpes de conciencia, y que hace poco a remasterizado el cantante Miguel Poveda, para una película de Almodóvar “Los abrazos rotos”
Yo muchas noches sentía,
cercano ya el día, tus pasos en la casa.
Gracias a Dios que has llegao,
que no te ha pasao
ninguna cosa mala.
En tus manos un aroma
que trasminaba como el clavel,
pero yo lo echaba a broma
porque era esclava de tu querer.
"Que me he entretenío…
las cosas del juego".
Y yo te decía cerrando los ojos
lo mismo que un ciego:
"No tienes que darme cuentas,
A ciegas yo te he creío,
yo voy por el mundo a tientas
desde que te he conocío.
Llevo una venda en los ojos
como pintan a la fe.
No hay dolor como esta gloria
de estar queriendo sin ver.
Mi corazón no me engaña
y a tu caridad se entrega.
Duerme tranquilo sentraña
que te estoy queriendo a ciegas."
No sé que mano cristiana
abrió una mañana
mi puerta de repente,
luz que cortó en mil pedazos
como un navajazo
la venda de mi frente.
Me quitaron la ceguera
con un cuchillo de compasión
y hoy va solo por la acera
sin lazarillo mi corazón.
Todo eso mentira,
Lo firmo y lo pruebo.
Y yo te decía queriendo
ponerme la venda de nuevo:
"No tienes que darme cuentas
que no te las he pedío,
quien va por el mundo a tientas
lleva los rumbos perdíos.
Yo me clavara en los ojos
alfileres de cristal
pa no verme cara a cara
contigo y con tu verdad.
Mientes de noche y de día
y a jurarme en falso llegas.
Sigue mintiendo, alma mía,
que te estoy queriendo a ciegas."
cercano ya el día, tus pasos en la casa.
Gracias a Dios que has llegao,
que no te ha pasao
ninguna cosa mala.
En tus manos un aroma
que trasminaba como el clavel,
pero yo lo echaba a broma
porque era esclava de tu querer.
"Que me he entretenío…
las cosas del juego".
Y yo te decía cerrando los ojos
lo mismo que un ciego:
"No tienes que darme cuentas,
A ciegas yo te he creío,
yo voy por el mundo a tientas
desde que te he conocío.
Llevo una venda en los ojos
como pintan a la fe.
No hay dolor como esta gloria
de estar queriendo sin ver.
Mi corazón no me engaña
y a tu caridad se entrega.
Duerme tranquilo sentraña
que te estoy queriendo a ciegas."
No sé que mano cristiana
abrió una mañana
mi puerta de repente,
luz que cortó en mil pedazos
como un navajazo
la venda de mi frente.
Me quitaron la ceguera
con un cuchillo de compasión
y hoy va solo por la acera
sin lazarillo mi corazón.
Todo eso mentira,
Lo firmo y lo pruebo.
Y yo te decía queriendo
ponerme la venda de nuevo:
"No tienes que darme cuentas
que no te las he pedío,
quien va por el mundo a tientas
lleva los rumbos perdíos.
Yo me clavara en los ojos
alfileres de cristal
pa no verme cara a cara
contigo y con tu verdad.
Mientes de noche y de día
y a jurarme en falso llegas.
Sigue mintiendo, alma mía,
que te estoy queriendo a ciegas."
Sire
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