Friday, June 28, 2013

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 La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia. (Gandhi)


La sociedad reza por encontrar a destacados héroes, personajes de a pie, como aquellos que un día montaban a caballo, que puedan servir de modelo y estirpe a una civilización perdida. Una atractiva figura que cumpla y consagre sus palabras con el ejemplo de sus actos, un indudable carisma que sea avalado por no otra cosa que la simple y rotunda evidencia. Héroes perdidos que nos regala el tiempo, nutridos en las hazañas más fieras con las que se teje la historia.
Personas del hoy que trascienden entre calles marchitas y desechas, olvidados y al amparo de un cuidado libro de texto o memoria que los recuerde. Del ayer, que allanaron con ingenio los hoyos cavados por la insensatez de otros muchos que creían verse validos, y fueron apuñalados por su propia conciencia. Del mañana, que gozarán de gloria en la tierra y praderas celestiales de un cielo con puertas abiertas deseando recibir a los mártires de almas incandescentes que saciaban con luz la oscuridad de la muerte.


Se necesitan héroes, actitudes a seguir en medio de tanta mediocridad. Símbolos que nos hagan sentir y que nos produzcan un revuelo en el estómago. Que mueva a ese “querer de mí mismo” y alarde a optar por el camino o senda vecina por la que otros anduvieron con méritos conseguidos.
Vivimos tiempos de mercancía, de deshonra, vacíos en la vergüenza y en la innumerable valía que supone el hacer de tantos varones, ya no ciudadanos, en tanto y cuanto hombres de ley.  Hemos caído a formar parte de la corrupción que nos carcome, que nos pudre y envenena la fama inmortal que se ganara con un tiempo donde la Cruzde Borgoña ondeaba en todos los mares del mundo. Hemos perdido ese sentido que se tenía, y también el ánimo de querer devolver a España esa capitanía que merece como precursora de la historia y batalladora sin frontera.


Héroes que todavía tuvieron cabida en el siglo pasado, aun estando fuera de nuestras fronteras: Winston Churchill, Mahatma Gandhi, Martin Luther King… hombres que lucharon por una idea que los condenaba, y salieron victoriosos renovando la idea del mundo y aplaudiéndoles el globo entero por su actitud valerosa. No me olvido de un apagado Nelson Mandela, que bate su vida en duelo, cuyo cuerpo marchito merece descansar y pasar de la fama a la honra de haber sido el padre de la democracia interracial y un ejemplo a seguir por toda la política confederada. Donde la venganza se lleva a cabo con sanos valores humanos. Héroes lejos de nuestra patria, pues dentro solo fueron lección Adolfo, el bien merecido I Duque de Suárez, que supo manejar los dos bandos, operando las entrañas de una desgastada división cuya herida no cesaba de sangrar. Y también merecen mención los republicanos españoles que lucharon en la Novena, patriotas exiliados, temerarios y valientes soldados que rememoraron con orgullo a los Viejos (y veteranos) Tercios cuando luchaban allá, cuando Europa era un desfiladero de campos de batalla. Los libertadores de Francia, los primeros en echar a los nazis. ¿Qué pensaría Leclerc cuando vio que la bandera de sus salvadores no era americana ni inglesa? La tricolor ondeaba bajo el cielo de París. Exiliados de su patria no dejaron de decir su nombre, el de España, y el de ser españoles, que es un orgullo, gracias a todos ellos.

Sire 

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