“Thatcher podía inspirar odio o admiración, pero no indiferencia. Sus detractores recordarán sus años como una época de gran desempleo, en que se favorecía el individualismo sobre las preocupaciones sociales. Para sus partidarios, será siempre la mujer que revitalizó la economía y la política británicas.” (BBC News)
Ha caído, sin dejarse fundir, ese hierro que todos conocimos y que el mundo contempló en forma de dama. Bautizada sarcásticamente por los soviéticos, ante su posición en escena, esta carismática mujer pasará a la historia, la que ella misma construyó, elaboró y participó como un mito en nuestra era más contemporánea.
Sufriente, como tantos británicos en medio de la segunda guerra mundial, de familia humilde, estudió química y derecho, incorporándose a la política de la mano de su marido, con el que compartió vida hasta que la muerte los separó en 2003, su siempre querido Denys.
La Baronesa Thatcher fue la primera mujer, y es que ni la historia ni el parlamento del Reino Unido podían haber perdido la oportunidad, pues era sin duda el fichaje más carismático para la ocasión. La primera Primera Ministra que durante once años trabajó en el cargo levantando ampollas a su paso. En plena crisis del petróleo (1973) sus medidas ante la recesión no fueron nunca bien vistas por los ciudadanos a lo que se sumaba el desafío del IRA bombardeando la Gran Bretaña.
La guerra de las Malvinas fue el punto de inflexión de su carrera, mandando sin dudar, como buena patriota, el ejército y los navíos necesarios para defender el territorio soberano, temiendo, aunque no se haya dicho muy alto, pero sí reconocido, que los españoles hubiésemos aprovechado para pegarle un empujoncito al Peñón de Gibraltar y volver a conquistarlo. Pero, al fin y al cabo, se mire como se mire, reine quien reine y viva quien viva, Gibraltar es de los monos, tengan rostro inglés o algo más primate.
Sea como fuere, será la parlamentaria más recordada de Inglaterra junto al emblemático Winston Churchill, dos ejemplares dignos de admirar que recuperaron honor y devolvieron la grandeza a las arrogantes islas británicas. Luchadora por y para su país, eligió una neoliberalización agresiva para salvar la situación. El caso es que lo hecho, hecho está. Vista públicamente la última vez junto con el conservador David Cameron, moría esta mañana a los ochenta y siete años. Ahora podrá retomar su baile con Reagan. Margaret Thatcher, la que echó un pulso a cada uno de los días de su vida, batallando contra el Alzheimer, una enfermedad curiosa, que hace que llegues a olvidarte de todo, menos de morir. Descanse en Paz.
Sire

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